Crónica del reto de Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar

Jaime Chicheri, Fernando Martínez y NACHO RODRIGUEZ (Entrenador del Infantil B de la A.D.Esperanza), en su #retosolidario2019, consiguen cruzar a nado el Estrecho de Gibraltarrecaudando además ¡más de 12.000€! para unoentrecienmil en la lucha contra la leucemia infantil.

El lunes 30 de septiembre de 2019, nuestros 3 campeones consiguen realizar un sueño para ellos, y que hemos estado preparando a conciencia desde hace más de un año. Si quieres, puedes leer cómo hemos entrenado para lograrlo en el siguiente enlace.

El domingo en el briefing nos confirmaban lo que rumoreábamos entre nosotros los días previos: que el lunes iba a ser un día óptimo de cruce. Y esa tarde, el equipo recibe una magistral explicación con consejos acerca de cómo afrontar las peculiaridades del Cruce a Nado del Estrecho de Gibraltar, por parte de Laura Gutiérrez, de la ACNEG.

Nos vamos pronto a cenar todo el equipo, y tras arrasar dos bandejas de macarrones con las que habrían comido fácilmente 8 personas, nos retiramos a descansar, que al día siguiente toca darlo todo…

El día D

Nos citan a las 10:30 de la mañana en el pantalán 2 del puerto de Tarifa, para un último briefing con aspectos metodológicos del cruce y embarque. Ya de camino podemos observar cómo una densa niebla y unas nubes muy bajas (aún habiendo un sol de justicia) tapan prácticamente por completo lo que la vista nos alcanza a ver de “mar”.

Llegada la hora, los temores se cumplen y nos invitan a esperar media hora más para ver si nos autorizan el cruce, apurando por tanto el margen de tiempo en el que aprovecharíamos la vaciante mediterránea que ayuda a cruzar (corriente a favor).

Tocará ir a buen ritmo si finalmente salimos.

Tras momentos en que unos meditan, otros cantan y otros visitan el baño (cada uno lleva los nervios como bien puede), recibimos la noticia de embarcar y jubilosos nos ponemos manos a la obra. Pero lo cierto es que a unos km de la salida, el panorama es absolutamente inquietante por la pared de niebla en todo el horizonte. Y la visibilidad, inexistente (no todo iban a ser buenas noticias meteorológicas).

Traslado corto a la isla de las palomas, ya con los 3 chicos en el Columba (barco guía) y con Mario Cañizares, el entrenador del equipo, en la “Duende del mar”, la lancha de asistencia. Salto al agua, toque de las rocas y pitido de inicio de la travesía. Nervios…

Primeras brazadas

El ritmo es bueno, la técnica de nado también (da gusto veros, chicos), y nuestros nadadores afrontan la primera hora de travesía con las indicaciones de nadar lo más continuo posible durante esa hora para salir de una zona generalmente conflictiva. Tenemos la gran fortuna de que de inicio a final, el mar está prácticamente como una balsa de aceite, algo poco habitual al menos en esa primera parte.

Las indicaciones en esa primera hora eran claras por parte de la organización: tranquilidad, pero buen ritmo y nadar muy conjuntados, sin parar. Les tranquilizamos con la confianza que nos da el trabajo de todo un año que han realizado a la perfección y con la más absoluta muestra de compañerismo siempre. Y en el reto, solo supone otro ejemplo más para ellos.

Primer avituallamiento, con bebida principalmente y poca o ninguna comida. Percepción de esfuerzo de 5-6 sobre 10 en los tres nadadores (perfecto, según lo convenido), y primeras preguntas por la niebla.

  • “Remitirá, seguro”…

La amenaza de la niebla

Los siguientes 55′ hasta el segundo avituallamiento transcurren por los mismos derroteros: nado apacible, disfrute de los nadadores y acompañantes, pero un ojo en el horizonte (o lo poco que se ve de él). Nos llega por radio un aviso de Tarifa Tráfico en la que nos instan a abortar el cruce, al haber “visibilidad cero” entre la costa de Marruecos y las 3 millas previas (reportada por los barcos que navegaban la zona, “a ciegas”).

El pronóstico de los 3 siguientes días no es nada bueno para intentar el cruce, y en un ejercicio de profesionalidad ejemplar, tanto la tripulación del Columba como la del Duende del mar deciden conjuntamente continuar, de momento hasta el ecuador de la prueba, confiando en que mejorará la visibilidad.

Cabe destacar en este momento que en caso de pasar el ecuador de la prueba, ya no hay posibilidad de repetir intento de cruce en caso de que este se aborte finalmente por la razón que sea, así que se decide por tanto apurar hasta la última posibilidad. Y aunque el panorama no mejora en absoluto, la experiencia del equipo de la ACNEG acaba jugando un papel determinante.

Tras esos minutos de consideraciones nos plantamos en la hora y 55 minutos y por tanto el momento del siguiente avituallamiento. Esta vez no fue nada frugal, y los nadadores “se comen medio barco de víveres” (“¡Plátano!, ¡sales!, ¡isotónico!, ¡barrita de chocolate!, ¡gel!, ¡dátiles!…. ¿Dátiles, tenemos dátiles…?”). Tras un estresante minuto en el que al entrenador le convalidan primero de camarero, vuelven a preguntar por la niebla.

  • “Concentraos en nadar, chicos, que vamos genial y ya hemos pasado la mitad del cruce”
  • “¿En serio? ¡Se me ha pasado volando!”
  • “¿Cómo vais?”
  • “Seis”
  • “Seis”
  • “Seis”
  • “Genial, seguimos así”

En realidad, este acaba siendo un momento probablemente clave en el cruce, pues hasta el momento no había habido ninguna notificación que cambiara el pronóstico de la visibilidad, y los nadadores ni siquiera sabían lo de la comunicación previa con Tarifa Tráfico. Pero por instinto y casi sin pensarlo, decidimos no compartir esa información con los nadadores. No era algo que pudieran controlar y no les iba sino a crear ansiedad innecesaria

En cambio, nuestro capitán estaba completamente seguro de su apuesta de tirar adelante. Y no sabemos si por el hecho de ir acercándonos cada vez más a la costa o por nuestras ganas de “ver algo”, lo cierto es que se empieza a adivinar muy sutilmente el perfil de la costa marroquí. Incluso, “de golpe”, comienzan a aparecer a la vista 2-3 barcos enormes en el horizonte, que evidentemente estaban ahí navegando, pero que hasta ese momento no se habían avistado a simple vista.

El (no) último avituallamiento

Nadamos otros 55′ que nos ofrecen un espectáculo de colores y luces inigualable, y comienzan a aparecer varios delfines que “nos escoltan” a lo lejos. Pausa breve con su correspondiente atraco a la caja de provisiones (“anda, ¿esto qué es? ¡Pero si tenemos dátiles…!”) .

En esta tercera parada volvemos a preguntar percepción de esfuerzo:

  • “Seis”
  • “Seis”
  • “Siete”
  • “Perfecto, chicos, no pasamos de 7 de momento. Ninguno. Ánimo, que quedan menos de 5km”
  • “¿En serio? ¡Pero si eso es menos que una sesión de las últimas de Mario!”
  • “Venga, va, que con un poco de suerte, este puede ser el último avituallamiento”

(Error…)

Este avituallamiento, entre lo que acaban comiendo (“vais a ser el primer cruce de la historia que acabe más gordo de lo que empezó”), y que finaliza con todo tipo de bromas por la euforia del momento (la visibilidad ya avanzaba a pasos agigantados), hace que quizá involuntariamente aumenten un poco más la intensidad. Pero aún queda lo más difícil…

Últimos dos kilómetros

El pronóstico de tocar tierra dentro de la hora siguiente no se cumple ni de cerca, y quedando más de 2km aún, ya más cansados y reduciendo algo el ritmo, paramos para un último (esta vez sí) avituallamiento. Nueva demostración de buffet libre, gritos de ánimo y algunas bromas, aunque ahora ya menos que antes, y vuelta a la carga.

En los últimos 2000m, y casi a pedir de boca, la niebla desaparece por completo, pero la corriente ya nos nos ayuda ni mucho menos como antes.

1600m…

1300m…

600m…

Y finalmente, tras 4h30 en algo más de 15km, Nacho, Jaime y Fernando tocan Punta Cires y consiguen el sueño y el reto que han perseguido con ahínco estos últimos meses:

Cruzar a Nado el Estrecho de Gibraltar

Al final, 16km en 4h30min.

Y lo más importante de todo, sin separarse ni medio metro los unos de los otros durante todo el cruce ni parar, salvo para comer/beber.

Espectacular. ¡Enhorabuena, campeones!

Enlace: Elite-NextLevel.com

 

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